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Shows | Lun, 15 de Abr de 2013

TV Smith + Duncan Reid Rosario ardió en punk rock

Pugliese - Viernes 12 de abril de 2013


“En algunos años estas fechas serán a la historia rosarina lo que el CBGB a New York”, dijo sabia y reflexiva una voz del público cuando las luces se apagaron y, con Zona 84 dando la patada inicial de la noche, por un par de horas Rosario ardió en punk rock.

Es que no fue una fecha cualquiera, con las caras de siempre arriba y abajo del escenario. El viernes pasado la ciudad vivió una noche histórica que reunió a los embajadores locales del género con las leyendas vivas del punk inglés: TV Smith y Duncan Reid. Un The Boys y un The Adverts.

El clima estaba frío cuando Zona 84 se puso al hombro la ardua tarea de demostrarle a los veteranos -esos que escribieron los manuales del punk rock – que estaban en el lugar correcto. Festejando la salida del flamante vídeo de “Están buscándome” de su disco Bajo Fuego, los muchachos del Viaducto lograron arrimar al frente a los rostros tímidos de los asistentes con un set corto pero, como siempre, poderoso. Un recorrido por toda su discografía en trece temas que pasaron como un trago de cerveza cuando hay sed. “Pedro y Pico”, “20 años”, “Camino a no sé dónde” y el cierre típico con abrazos y coros (de todo el mundo) con “Los chicos están bien”.

Acá, es momento de abrir un paréntesis en este relato porque hay una aclaración que hacer antes de continuar: Somos una generación que, lamentablemente, llegó tarde para ver a alguno de sus ídolos musicales o en muchos casos también porque estamos en un área geográfica incómoda. La cuestión es que muchas veces nos hemos tenido que conformar con ver experimentos vacíos y productos inventados de algunos de nuestros músicos preferidos para ver un poquito de eso que en realidad alguna vez fueron. Más de una vez compramos shows que eran un castillo de arena para tener una pizca nostálgica de una historia que ya no está. Formatos acústicos, visitas reiterativas hasta el cansancio, bandas inventadas, son algunos de los “curros” que aceptamos a sabiendas para conocerlos en vivo. Podría pensarse, entonces, que el viernes en Pugliese pudo ser un manotazo de ahogado de dos bandas que vieron el atardecer hace mucho pero no fue lo que pasó en la entrega punky del ciclo Todo por el Flash. Cuando el canoso de TV Smith, que en algún momento supo llevar las riendas de The Adverts, se montó la guitarra acústica al hombro toda duda que hubiera quedado se disipó.

Tim Smith acompañado nada más que de su instrumento y una luz blanca sobre su cabeza, hizo temblar las paredes del lugar durante casi cincuenta minutos. Con un playlist memorizado y hablando en un modulado inglés, “el viejito” saltó, dio patadas, gritó con fuerzas y no paró ni una vez para tomar agua. Adaptaciones acústicas de sus temas y uno que otro clásico de la banda que lo hizo famoso: “Esta es una canción de The Adverts, supuestamente no la puedo tocar porque no es con ellos, pero qué importa si la banda no existe más”, dijo cómplice y otra vez a raspar la guitarra. ¿Quién habría dicho que se puede hacer punk rock y mantener atento a un público durante tanto tiempo nada más que la voz y una guitarra? Smith demostró eso y, también, que el punk rock es actitud, algo que a él le sobra.
 
Duncan Reid y su banda llegaron entrada la medianoche con una ovación. Vestido íntegramente de color violeta de la corbata a los mocasines, saludó y habló fluido toda la noche en un castellano más que entendible. El set empezó con “Montevideo”. Después de elogiar a las rosarinas como reza el dicho popular que las encasilla como las más lindas del país, le llegó el turno a “Aren't women wonderful” y cuando el caldo del pogo ardía, hicieron una versión bailarina del hit de The Undertones, “Teenage Kicks” y todo fue una fiesta. Si bien la estrella era, como el nombre lo indica, el bajista de The Boys, la banda de Reid tuvo una participación muy activa en el show intercambiando instrumentos entre ellos, haciéndose cargo de las voces en algunos temas y, al igual que el líder, con una disposición y energía que mantuvo el set en la punta de la ola durante más de una hora. El final llegó después de veinte canciones con “Sick On You” y los aplausos terminaron de poner felices a los músicos que reflejaban lo sinceramente alegres que estaban al venir de visita.

¿Un curro? No. Tanta energía desparramada no fue un negocio, fue pura pasión.




 

 

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