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Entrevistas | Vie, 25 de Ago de 2017

`Buscamos cosas a través de la improvisación´


Los Espíritus parece ser uno de los secretos mejor guardados del under porteño, que va tomando cada vez mayor notoriedad, y se viene posicionando como una de las bandas independientes con mayor proyección de la escena nacional. Formada hace siete años y con tres discos en su haber, la banda está en una etapa de progreso y aprendizaje musical constante, capitalizada este año con la publicación de “Agua ardiente”, su tercer disco. Esta evolución se traduce también en una plena expansión por el interior del país, Sudamérica y México.

El viernes 25 de agosto el sexteto de La Paternal volvió a la ciudad después de haberse presentado en marzo pasado con su fiesta Hacele Caso a tu Espíritu. Esta vez se trató de la presentación oficial de “Agua Ardiente” en Rosario, show que llevarán a Santa Fe ciudad los días sábado y domingo. Antes de la excursión de fin de semana por las principales ciudades de la provincia, Santiago Moraes, uno de los dos líderes, —junto a Maxi Prietto, ninguno de los dos es un frontman bien definido, en una banda que se corre de lo tradicional—, charló con RosarioRock.com.

La conversación comenzó en la formación del grupo, cómo se juntaron con Maxi, quién ya tenía otro proyecto, Prietto viaja al cosmos con Mariano. "El grupo empieza en 2010, Maxi venía tocando con este grupo, yo lo conozco del secundario y tocamos juntos muchas veces durante todos estos años. Arrancamos medio sin saber de qué se trataba, sabíamos que queríamos, más allá de hacer canciones, una música que tuviera una raíz en el ritmo, con una cosa blusera. Empezamos a ensayar casi todo ese año, y a finales empezamos a tocar en vivo como Los Espíritus".

Así como la banda se formó improvisando, casi inconscientemente, sin un plan definido. Esa falta de planificación parece ser una de las premisas de la banda, ya que en su música sobresalen las zapadas y los climas distendidos. Santiago coincidió totalmente. "Cuando arrancamos a tocar no teníamos canciones propias, empezamos a improvisar, intercambiando los instrumentos entre nosotros, saliendo de lo que cada uno sabía tocar, buscando, jugando. Así fuimos encontrando la personalidad del grupo, y eso ocurre al día de hoy. Encontramos cosas a través de la improvisación, y buscamos cosas a través de la improvisación, todo el tiempo, en los ensayos y en vivo".

La banda venía de publicar su debut “Los Espíritus” en 2013 y “Gratitud” en 2015, ambos discos que grabaron en pocos días en su sala de ensayo convertida en estudio, sin ningún concepto. Moraes explicó que "para los discos anteriores, en ambos nos metimos en el estudio, que no era uno profesional, sino nuestra sala de ensayo transformada por nosotros mismos, llevando consolas, micrófonos, etc. Armábamos ahí y nos metíamos a grabar. No teníamos las canciones definidas, a veces ni siquiera las letras, las íbamos descubriendo en las diferentes tomas, y en el proceso de mezcla las canciones tomaban la forma final".

Para este trabajo la banda ganó una mayor experiencia que se tradujo en otra forma de trabajar, en un salto de calidad, y en la maduración o delineación de un sonido determinado. "Para “Agua ardiente” el proceso fue muy diferente, alquilamos un estudio para grabar a cinta abierta, en forma analógica, y eso nos obligó a llegar más preparados, con los temas definidos, para poder hacer tomas en vivo de las canciones tal cual eran. Además hicimos una serie de ensayos intensivos durante todo enero para grabar los últimos cinco días de ese mes. Llegamos al estudio conociendo perfectamente las canciones, y lo que hicimos fue registrarlas en vivo".

Entusiasmado, ahondó en detalles. "No tiene muchas sobregrabaciones, quizás algunos coros y algunas guitarras, que se grabaron en vivo y no nos gustó cómo habían quedado, pero no son cosas que se inventaron en la pos producción, sino que ya existían. Se grabó en vivo, es la primera vez que lo hacemos. Lo que pasó en estos años de tocar juntos es que nos fuimos ordenando mucho más, y cada uno ocupa cada vez más claramente un espacio específico dentro del grupo. Son cosas que tienen que ver con el tiempo, se van afilando cada vez más, vamos tratando de pulir lo mejor posible".

Contrariamente de los climas distendidos que caracterizan su música, en las letras no vuelan tanto, más bien hablan de la realidad, de cosas terrenales, de situaciones de la vida cotidiana. Canciones como "La rueda” (“que mueve al mundo, dinero, sangre y humo, eso la hace girar”), "La mirada" o "Mapa vacío", sobre situaciones diarias en un subte o tren, o "Las armas las carga el diablo” (“y las urnas si está de humor", completa), son ejemplos que lo confirman. Moraes reconoció que "este último disco es el que tiene más letras cercanas a la realidad. Hablamos y escribimos a partir de la experiencia, de lo que vemos o lo que vivimos. Tampoco es algo planeado, no decimos "vamos a hablar de tal tema, de esta manera", es algo que surge espontáneamente, naturalmente. En este disco se dio así, hay huellas de la realidad, de los tiempos que corren, pero no es algo especialmente decidido".

Lo primero que se escucha en "Huracanes", primer tema del disco, es la frase "como mares que quiebran las rocas, o huracanes que llevan las olas, así de fuerte somos". Una declaración de principios, una carta de presentación o, como la primera oración de una novela clásica, un signo distintivo de la obra. Moraes aclaró que "es una letra que escribió Maxi, y una de las últimas canciones que aparecieron para el disco, durante los ensayos de enero. "Huracanes", que abre el disco, y "El viento", que lo cierra, fueron de las últimas compuestas para el disco. Hay otras que veníamos tocando de antes, como "La rueda" o "Esa luz". Esta última quedó afuera de “Gratitud””.

La música de Los Espíritus ofrece una versión moderna del blues, con bases de ritmos latinos, toques progresivos, y a su vez una reivindicación de los orígenes del rock nacional, de bandas como Manal o Pescado Rabioso. Ante este comentario, y consultado sobre cuál era su época preferida del rock nacional, Santiago explicó que "no podría elegir una, en todos los tiempos hubo buena música para escuchar. Aclararía que nosotros no venimos a reivindicar una época o una música del rock nacional. Tomamos elementos de las cosas que escuchamos y que nos gustan. Tenemos puntos en común con cosas que nos representan. Hay muchas músicas del rock nacional que pudimos escuchar mejor de grandes, cuando apareció Internet y el mp3, empezó a aparecer un montón de música que estaba descatalogada, como los discos de La Pesada del Rock and Roll, de Manal, de Color Humano, o de Aquelarre. Pescado es una banda que quizás estaba más presente cuando íbamos a comprar cassettes a Parque Rivadavia. Pero había cosas que eran más difíciles de conseguir, o que ni sabía que existían hasta que apareció Internet".

Moraes rescata de esa época un tipo de poesía urbana que está muy presente en la lírica de Los Espíritus. "Una poesía representativa de la ciudad, que conocíamos más en inglés, por gente como Lou Reed o Tom Waits. Habiendo empezado a escribir canciones tomando esa forma de poesía, conocimos artistas que habían hecho lo mismo treinta años atrás, y eso es un punto en común muy fuerte. Era muy fuerte lo que estaba pasando en los comienzos, y también desde la industria había otro encare, estaba más de moda darle bola a esa cultura nacional y vanguardista. En este momento es otra la mirada, y ese tipo de cosas se hacen su camino de forma independiente".

 

 

Empezaron a vivir de la música en este último tiempo. ¿En qué crees que se refleja esta dedicación completa a la banda? ¿En qué sentís que mejoraron?
A partir de principios de este año todos pudimos abandonar otras cosas que hacíamos para poder pagar las cuentas, y dedicarnos exclusivamente a Los Espíritus. Tiene que ver con un compromiso, significa comprometerse para aportar al proyecto propio. Ahora ensayamos mucho más, y tenemos días fijos de ensayo. También podemos planear mejor las giras. El esfuerzo de todos está metido en el grupo, y eso se nota, el grupo crece a mayor velocidad. Me gustaría pensar que esto se refleja en cómo estamos tocando y sonando.

Muchos los señalan como una de las últimas grandes apariciones del rock nacional. ¿Cómo se toman todo lo que se dice de ustedes? ¿Es una motivación, o una presión y responsabilidad grande?
La responsabilidad y el compromiso lo tenemos con nosotros mismos, y con nadie más. Nosotros hacemos esto desde antes de que alguien nos diera bola, y lo seguiríamos haciendo también si la gente nos dejara de dar pelota. Lo importante es el amor que tenemos por lo que hacemos. La presión nos la ponemos nosotros mismos en cuanto a poder mejorar, a hacer cosas que nos sorprendan y nos agraden, pero no con la vista puesta afuera, en qué se opina o espera. No podríamos cumplir expectativas ajenas.

 

 

 

Escrito por:
Martín Kekedjian
Hombre, 38 años
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