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Shows | Jue, 12 de Sep de 2013

Living Colour: Contundencia, habilidad y magia


Miércoles 11 de septiembre - Club Brown

Reivindicación absoluta de la música, del rock, heavy, blues, funk, jazz/fusión, rap y hasta del gospel. La clasificación semántica del rock ha llegado a niveles inesperados, pero está buena la aclaración. Todo es música en definitiva. Pero a la hora de describir un show como el del miércoles es más difícil de situarse. Los privilegiados que pudieron asistir a la tercera presentación de Living Colour en Rosario sabrán entender. Talento, profesionalismo, prolijidad, pocas desprolijidades,  fuerza, calidad, contundencia y magia. Todo, absolutamente todo los condimentos que se puedan pedir esta increíble banda lo tiene. Son los responsables de reivindicar una de las cosas más hermosas que hay en la música, la disfrutar un buen recital en vivo, disfrutar de este arte en su estado más puro.

Presentación y conmemoración por los 25 años de su emblemático álbum Vivid, una magistral muestra de lo que es la música en vivo tocada por músicos un nivel incalculable. Living Colour, en su tercera visita por Rosario, brindó un espectáculo que quedará guardada en la memoria de todos los presentes.

El punta pie inicial fue con un homenaje a un grande del blues re ersionando “Preachin´blues” de Robert Johnson. Luego vino desgarradora presentación de principio a fin del anunciado disco editado en 1988. El ya clásico riff de “Cult of personality” marcó tendencia en lo que vendría para el público que poco a poco se iba dando cuenta de que estaban por presenciar algo grande.

Sólo cuatro músicos sobre el escenario: la magistral voz de Corey Glover, la guitarra de Vermon Reid, el bajo de Doug Wimbish y la batería de Will Calhoun. Un despliegue de talento en cada uno por separado y en conjunto a la vez. Un ejemplo fue en la introducción de “Open Letter (to a Landlord)” cuando la voz cantó una bellísima introducción, más extensa que la original, al mejor estilo Góspel con soul, con una impronta fenomenal que terminó en una ovación de todos los presentes.

En cada canción sorprendían. Los cambios de ritmos, pasar del funk a una demolera base pesada, fue una constante. Toda una coordinación perfecta. Otro increíble ejemplo fue con “Funny Vibe” (en realidad fue así durante toda la noche). Antes de tocar “Broken hearts” hubo un homenaje a John Lee Hooker (“My baby don´t love me”) solo con la guitarra y voz para homenajear al blues negro en su estado más puro. Por supuesto la primer parte del show se completó con los temas de Vivid: el bailable y fuertísimo “Glamour Boys”, “Whats is your favorite colour?” conectándolo con “Which way to America”.

El adelanto de la segunda parte del show estuvo a cargo del baterista Will Calhoun desempeñando sus típicos solos de baterías combinando sonidos con una batería eléctrica  y sorprendiendo a todos tocando en total oscuridad donde solamente se venían sus multicolores palillos. Más allá de la escena, su solo fue impecable como lo venía demostrando en cada canción.

La bellísima “Flying” donde los sonidos digitalizados de los instrumentos se notaron perfectamente. Una guitarra que disparaba notas parecidas a un teclado (un justo acompañamiento para que “solee” con su habitual virtuosismo) y un bajo con un sonido espacial lograron lo que la letra predicaba: viajar con la música amenizado la dulce y cálida voz de Corey. El momento pop llegó con “Love rears its Ugly head” para dar con la furiosa “Time´s up” y permitirse “rapear” un rato con James Brown y su “Sex machine”. Luego del bis el final fue, como suelen acostumbrar, con un clásico de The Clash: “Should i stay or should i go” y retirarse envueltos en una fervorosa ovación de un público más que feliz.

Esa energía que trasmitieron durante dos horas de show quedó impregnada en cada uno de los presentes. Esa eterna sonrisa del bajista que no dejó de sorprender en cada nota, acorde o acompañamiento, los increíbles golpes de baterías, la guitarra que construyó pasajes a través de notas o riff potentes y pegadizos, y esa magistral voz como si nunca hubiera pasado el tiempo. Todo un acontecimiento verlos en vivo, una experiencia para el que los vio por primera vez y para el que tuvo la suerte de verlos antes. Nunca aburren, siempre sorprenden y mantienen alerta al público en cada momento.

Es un show único. Si se lo perdieron, no duden en tratar de verlos en su próxima visita. Es una banda que merece ser escuchada y disfrutada por todos los amantes de la música. Living Colour: la reivindicación del virtuosismo y de la música en vivo en su estado más puro. Nada más ni nada menos. 

 

 

Escrito por:
José Luis Morelli
Hombre, 28 años
Fotos por:
Gastón Valdez
Hombre, 119 años
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