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Shows | Mar, 8 de Abr de 2014

Aplanando el Anfiteatro Muncipal

Domingo 6 de abril de 2014 - Anfiteatro Municipal

Alguna vez Lionel Hutz tomó un diccionario para definir lo que es un contrato. Y dijo: “¿Qué es un contrato? El diccionario lo define como un acuerdo legal que no se puede romper… que no se puede romper”. Ahora, habría que agarrar el mismo diccionario y buscar qué se entiende por clásico. Y no hablemos de colores, banderas, camisetas o de un partido de fútbol. Coincidencias aparte.

La lluvia generó la coincidencia en el día, porque lo que estaba previsto para el sábado pasó al domingo, pero si uno pregunta qué fecha es un clásico en el calendario musical de Rosario, si no aparece en el top five “Divididos en el Anfi”, entonces tenemos un problema. ¿Por qué? Respuesta simple si las hay. Porque ya desde hace años, pero muchos años, que se sabe que Arnedo, Mollo y el batero de turno, durante el transcurso de 365 días, van a pasar en algún momento por el escenario del parque Urquiza. Una fecha, un escenario, un power trío impecable y, sin duda, estamos ante la presencia de lo que se define como un clásico. Anote Hutz, anote.

El agua no quiso que la noche del sábado se desarrolle todo tal cual lo programado y, un rato antes del arranque, se postergó lo que se daba para el día siguiente. Domingo. Todo igual. Misma hora, mismo lugar. Pasadas las 21, cuando no entraba más nadie, se apagaron las luces y el cielo naranja despertó algunas sonrisas entre muchos de los que colmaban el sitio, pero rápidamente una versión rockera de “Haciendo cola para nacer”, dedicada al “arriero” que falleciera el día anterior por culpa de un rayo, centró las miradas donde había que hacerlo e inmediatamente el clima fue tornándose lógico con “El ojo blindado”, “Tengo” y “Capo capón”.

Sobre un escenario sobriamente negro, con la pared de equipos prometida, Mollo se acomodó como siempre sobre la izquierda del público, Arnedo a la derecha y al centro, bien ganado, la potencia de Ciavarella disparaba el ritmo desde su bombo para retumbar en el pecho de todos los que estaban frente a ellos. Vestidos de negro, sólo la remera de Catriel tenía una inscripción, y llamativamente era el nombre de la banda.

Demás estaría hacer mención a la ya sabida calidad del sonido, potente de por sí y con distorsión en la medida justa, para recibir un set list donde, entre las destacadas versiones funk de “Qué tal” y “Sábado”, también se acomodaron guiños a las influencias en medio de “Mantecoso”, “Paisano de Hurlingham” y “Rasputín”.

En medio de todo ese desparramo de notas, entre tema y tema, no podía faltar un instante para calmar las aguas: “Niño hereje” y “Andá a lavartelos” (con Mollo en violín); “Spaghetti del rock” y “Sisters”. Casi un intermedio, como para tomar envión de nuevo y seguir a puro volumen con “Perro funk”, la incendiaria “Voodoo Child”, donde el espíritu de Hendrix se apodera del cuerpo del nacido en Pergamino, y “Tomando mate en La Paz”, entre otros.

Si a cualquiera de los presentes le preguntaban cuáles eran las últimas canciones de esa lista de 25, que terminaron siendo más de dos horas y media de música en vivo, seguramente más del 90% iba a coincidir con lo que se venía. Es que no podían faltar “El 38” y “Aladelta”, para hacer vibrar el cemento del Anfiteatro sobre el cierre. Encima si a todo eso se le agrega “Sucio y Desprolijo” intercalada en el medio de las mencionadas, se puede decir que el combo final fue perfecto y acorde al preludio.

Un cierre tremendo para una noche muy distinta a una típica noche de domingo, en una ciudad que se preparaba para empezar una semana como cualquier otra. Pero entre quienes se dispersaban por los árboles del parque, la adrenalina a mil después de semejante dosis de música en vivo seguramente sirvió de inyección anímica para encarar otro lunes más.

Ya sabíamos gracias al gran Lionel lo que quiere decir “contrato”. De movida, pudimos entender lo que es un clásico. Ahora, busquemos una última palabra, conjugada o como aparezca: power trío. Busque Hutz, a ver qué encuentra. Eso sí, si la definición en cuestión no dice claramente “Power trío: Divididos”, entonces tiremos ese diccionario porque definitivamente no sirve.

Por Pablo Alfonso


Fotos por:
Gastón Valdez
Hombre, 118 años
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