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Entrevistas | Vie, 12 de Abr de 2013

Las Pelotas Anticipo del show en Rosario

Para grabar su último disco, Las Pelotas se refugió en el estudio Los Ángeles que el líder Germán Daffunchio tiene (además de su casa) en Nono, Traslasierra (Córdoba). Es el lugar en el mundo para el ex Sumo y la base de operaciones para toda la banda que se encerró durante el verano anterior, hace ya más de un año. La banda concentró como el mejor equipo de fútbol y la pre-temporada sirvió no solo para componer, grabar sino también para profundizar aún más las relaciones humanas.

“Cerca De Las Nubes” es el noveno larga duración de Las Pelotas y ya el segundo disco que la banda publica después del fallecimiento de Alejandro Sokol. El grupo vuelve a Rosario, como lo hace todos los años, pero en esta oportunidad para el estrenar el disco y también para ser los encargados de cortarle la cintita al Club Brown, un nuevo espacio para recitales de rock ubicado en Francia y Brown. La cita fue el sábado 13 de abril.

Germán Daffunchio y Gabriela Martínez son habitualmente los encargados de enfrentar a la prensa. Esta vez, a Gaby le tocó atender el teléfono de RosarioRock.com. La bajista charló desde su casa de Boedo (“Estoy en un b"arrio tanguero”) sobre el nuevo disco, la banda sin Sokol y las expectativas que tienen por tocar el sábado en Rosario. Además, nos dejó conocer su historia personal: cómo de chica le picó el bichito de la música, hasta llegar a ser bajista, compositora y parte fundamental de la banda.

"Cerca De Las Nubes" tiene una primera parte con muchos temas lentos y recién levanta en la segunda mitad, ¿Les salió así o hubo algún propósito?
Obviamente fue buscado. Queríamos proponer una especie de viaje sonoro y fuimos enlazándolo así. El disco va subiendo de a poco hasta que empieza en la mitad con temas más fuertes. En la cantidad de temas lentos y fuertes. No difiere con respecto a otros discos pero sí está armado en un orden distinto a propósito. Nos gustó la idea de pensarlo como un viaje que la gente tenga con nosotros al escucharlo. Si hubiéramos empezado con “Quieren Más” hubiera sido parecido a otros discos pero quisimos jugar con eso un poco también.

Más allá de ser uno de los temas, ¿Por qué el nombre del disco? ¿Parte de ese viaje… de estar volando?
El título nos llevó bastante tiempo porque queríamos algo que representara todo el proceso de Traslasierra. Fueron varios viajes, varias veces de convivir allá haciendo el disco y lo disfrutamos muchísimo. El estudio está ahí en la montaña y “Cerca De Las Nubes” representa un poco ese lugar mágico donde lo grabamos.

La banda funciona, si se permite la comparación, como un equipo de fútbol. La grabación fue una especie de pretemporada para encerrarse y profundizar las relaciones no sólo en lo musical, ¿Están en uno de los momentos de mayor armonía a nivel humano?
Sí, en este proceso se notó mucho. Como decís, cuando uno está allá, es como que el equipo está muy concentrado. Estamos lejos de todo. El lugar te lleva un poco a no distraerte con nada. No se te ocurre ni siquiera ir a comprarte una cerveza porque tenés que hacer 17 kilómetros. En esta oportunidad se notó mucho esa armonía y a veces no es fácil porque todos dejamos casas, familias, esposas, amigos y no siempre sale todo tan armonioso. Esta grabación la disfrutamos mucho, volvimos a casa y teníamos ganas de volver al estudio. De hecho, estamos buscando otro hueco para volver a irnos. Aunque esto recién empieza ya tenemos ganas de grabar de nuevo.

¿El nuevo disco es una continuación de Despierta? ¿La banda tomó otro rumbo musical sin Sokol?
Puede ser. Ale era una persona muy fuerte dentro del grupo, no sé si otro rumbo musical. Sí nosotros estamos siempre en la búsqueda y en esa búsqueda se encuentran cosas distintas. Creo que tiene que ver con las inquietudes del grupo, de no repetirse. Uno podría decir esto resultó. Busco hacer algo parecido pero nos interesa mucho buscar.
Por ejemplo, cuando armamos “Cuantas Cosas” surgió la idea de llamar a un cuarteto de cuerdas y a muchos les pareció raro, decían ‘Eh, ¿Ustedes con un cuarteto de cuerdas?’ Pero me pareció una experiencia muy enriquecedora. Tanto Sebastián (Schachtel, tecladista y productor del disco junto con Daffunchio) haciendo el arreglo, como el cuarteto haciéndolo sonar. Es súper interesante jugarse a hacer cosas distintas.

En esta oportunidad no publicaron temas reggae…
Sí, quedaron bastantes cosas afuera que sentíamos no tenían que ver con esta propuesta, con este viaje sonoro. Quizás queden para otro disco. O no, pero sentimos que el disco quedaba bien así. No es que le cerremos la puerta al reggae, simplemente creímos que para este trabajo no iba.

Además de las diferencias musicales, ¿Sin Sokol es una banda más tranquila con menos agite?
No sé qué decir, no sé si es más tranquila. Creo que Ale era el mejor frontman que había en el país, por lo menos en los últimos años, y ahí sí se siente esa falta. Ale está en la música, está en las canciones, pero como frontman se lo extraña, eso está claro.

En lo personal, no es muy común ver una mujer que es parte importante de una de las bandas más importantes del rock nacional, ¿Cómo te iniciaste en la música?
A la música llegué por pedido mío. Mis padres se sorprendieron mucho cuando a los cinco o seis años les pedí que me lleven a estudiar guitarra. No sé cómo, pero lo pedí. Era muy chica pero me gustaba, siempre me quedaba escuchando música. Por suerte ellos escucharon mi pedido y me llevaron al conservatorio del barrio, hasta los 15 años. Después pasé al conservatorio municipal, también por elección.

 ¿Cómo llegaste al rock y a Las Pelotas?
Al rock llegué un poco más grande, aunque ya escuchaba. A los 17 años me di cuenta de que escuchaba muchos los bajos. Seguía las líneas de bajos de todos los temas, me quedaba escuchando a ver qué hacían los bajistas y dejé de prestarle atención a la guitarra. Empecé a estudiar bajo con Machi Rufino, un maestro, bajista de Invisible, Spinetta muchos años y Pappo´s Blues. Ahí ya colgué un poco la guitarra por unos cuantos años y me dediqué de lleno a las cuatro cuerdas.
A Las Pelotas llegué por el sonidista que les pasó mi teléfono para que me prueben. Se habían ido Beno (Guelber, bajista) y Superman Troglio (baterista, ex Sumo). Fui a la prueba y quedé. Entramos junto con Gustavo Jove, en el año 1993 aproximadamente y empezamos a grabar “Máscaras De Sal”. Nunca me sentí diferente. Mis compañeros no me han tratado distinto por ser una mujer. He tocado en grupos donde había mucha amistad entre los músicos, más allá del género.

El disco salió a mediados del año pasado, y hubo tiempo para que el público de  Rosario lo pueda digerir. Ustedes están de estreno y además vienen a inaugurar el Club Brown, un lugar nuevo. ¿Qué expectativas tienen para el sábado?
Sí, creo que faltaba un lugar de rock de esa dimensión. Tuve la suerte de conocerlo, es un lugar que promete y espero que suene bien. Pasé hace un mes y estaban ultimando detalles. Una alegría contar con un lugar nuevo así. El Anfiteatro es un lugar maravilloso pero uno siempre está con los miedos de las lluvias, las tormentas, que nos ha pasado, y esas inclemencias no ayudan al armado del show. Este escenario es más grande que el del Anfiteatro y permite que llevemos la puesta en escena que hicimos acá en el Luna, adaptada y un poco más pequeña pero con las proyecciones y las pantallas como se armó acá.
El disco salió en agosto y nuestra idea era que el público tenga un tiempo de escucha antes de hacer las presentaciones oficiales. Esta es la propuesta y allá vamos, a que la gente tenga el disco escuchado y no estar preguntando ‘¿Cuándo van a tocar uno que conozca?’ Preferimos darle todo el tiempo de maduración al disco en la calle, para poder presentarlo con todo.


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