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Shows | Mar, 5 de Oct de 2010

Massacre A los besos


Sábado 2 de octubre - Club Imperial (Parque España)


En un Club Imperial lleno de jóvenes skaters desorientados por el ambiente, Massacre se presentó por segunda vez en el año en la ciudad. Aunque las características del lugar -gente sentada y bebida en mano- pedían un show acústico, la banda liderada por Walas ofreció un set íntimo pero potente (como esos que graban en la tele). Un escenario prolijo, luces de muchos colores y un montón de fanáticos obedientes parados al límite permitido del escenario moviendo la cabeza al ritmo de la banda de skate rock, dibujaron la atípica postal de la noche.

De entre las sombras aparecieron cinco figuras y una panza que subían al escenario, mientras que los instrumentos ya los esperaban todos dispuestos en su lugar junto a los respectivos juguetes y muñecos que salen de gira con ellos. “Hola, somos Los Massacre, un beso para todos”, presentó Guillermo Cidade, alias Walas, voz y glamour en persona de la banda. Con esa intro y así nomás el show casi “televisivo” comenzó.

La canción elegida para arrancar fue “Seguro que es mi culpa”, del disco 12 patologías. La gente sin saber como comportarse por el contexto, sólo se movió un poquito para los costados pero siempre manteniendo “la compostura”. La tranquilidad del público duró hasta “Te leo al revés”, cuando empezó a recurrir al pogo para expresarse.

“Esto lo leí en una revista... Massacre es la octava maravilla del mundo”, comentó el hombre de calzas de leopardo y gorrita de camionero antes de dar comienzo al hit de El Mamut, precisamente “La octava maravilla”. Toda la prolijidad que quedaba se fue por la borda cuando además del pogo que se armó sobre la alfombra se le sumó un muchacho flotando encima de algunas personas. Los juguetes y muñecos no se hicieron esperar y Walas cantó “From your lips”, abrazado a una muñeca con un solo ojo y repartió más besos por la audiencia, por si había quedado alguno sin besar. Para cuando llegó “Divorcio”, la banda expresó el dolor de la infancia por las separaciones de sus padres: “Los hijos de padres separados decimos: No a la inseguridad”, opinó Walas ahora con un casco militar con la palabra “Killer” escrita al frente en color amarillo.

Con “Estamos en problemas” y “Vienen los zombies”, la garganta pidió cerveza y un fanático ofreció calmar la sed de los músicos con un pequeño porroncito. Pero como no todo puede salir derecho en una noche de rock, para cuando sonaban los primeros acordes de “Sofía, la nueva vedette”, una rubiecita cayó desmayada sobre uno de los amplificadores y la banda no dudó en detenerse, pedir ayuda y quedarse esperando noticias sobre la estabilidad de la chica antes de seguir tocando. Su público aplaudió el gesto del grupo y cuando tuvieron el pulgar hacía arriba sobre la salud de la niña, Walas sacó una galera y la noche se vistió de gala.

Llegando al final de la jornada, los bonaerenses recordaron la grilla de shows internacionales que están llegando y anunciaron que van a estar tocando próximamente en el Hot Festival (ex Personal Fest) y como este miércoles llegan por primera vez a Argentina “Los Pixies”, aprovecharon la ocasión y les dedicaron el clásico de Rod Stewart “Maggie May” a la banda de Boston.

Para la despedida se hizo presente “Plan B – Anhelo de satisfacción”, original de Massacre pero popularizada por Catupecu Machu, “Tres paredes” y el bis con "Diferentes maneras" y “Mi mami no lo hará”. Como la banda se caracteriza por su cariño, despidió a sus invitados con más abrazos, algunos susurros en la oreja y porque no, fotos con la gente. Una noche a puro skate rock, donde la palabra “mi amor” y los besos tirados al aire no escasearon. Como para no sentirse querido por la banda preferida.

 


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